en Escalada en Roca

Cuca de Bellostas – No solo hay deportiva en Rodellar

¡¡Pues así es!!. Rodellar se ha ganado una bien merecida posición dentro de los destino internacionales para la escalada deportiva, como así se podía comprobar este pasado mes de Agosto. Desafiando las altísimas temperaturas de esos días, auténticas ordas de escaladores deportivos de las más esperpénticas procedencias se desparramaban por sus diversos sectores, entre baño y baño en las pozas del rio.

Aparecí yo por allí en esos días, acompañado de familia y algunos amigos y mentalizándome para pasar el fin de semana embadurnándome de magnesio, cuando la fortuna vino a socorrerme en forma de “pureta climb” desesperado a la búsqueda de algún escalador no deportivo que le acompañara a escalar más allá de las zonas de deportiva. Así que sin comerlo ni beberlo, me ví remontado el cauce seco del río camino del espectacular cuerno de roca conocido como CUCA DE BELLOSTAS, acompañando a Jose, uno de los activos “the puretas climb” (ver su blog).

Cuca de Bellostas

Cuca de Bellostas

Cuca de Bellostas

Cuca de Bellostas

A las 6 de la mañana, frontal en frente, intentando ganar la partida a la agobiante calima de esos días, nos encaminamos hacia esa aguja tan “cuca”. A las 7:15 ya estaba en el colladito al inicio de la escalada y sobre las 8 de la mañana comenzamos la escalada. Primero hay que hacer un flanqueo de roca mala, pero fácil, para acceder el perfil más humano de la aguja.

Jose en el flanqueo inicial

Jose en el flanqueo inicial

Aquí comienza la escalada de verdad. Un largo totalmente clavado (algun clavo un tanto sospechoso) que se supera según el nivel del escalador. Puede ser 6b totalmente en libre, o 6a-AO, o A1, V+. Escalada al gusto donde hay que llevar más de 20 cintas expres si se quieren chapar todos los clavos.

Comienzo del segundo largo

Comienzo del segundo largo

Jose en el segundo largo

Jose en el segundo largo

Después viene una tramito de fisura ancha, para continuar por el perfil de la derecha, pero ya con roca mala.

La fisura del tercer largo

La fisura del tercer largo

En el tercer largo

En el tercer largo

Finalmente, un corto tramo fácil pero muy roto, da acceso a un pequeño hombro 2 metros por debajo de la estrechísima y descompuesta cima, a la que solo Jose se encarama y de la que yo paso, ante el aspecto ruinoso que tiene. Esta última reunión consiste en una trozo de cuerda que laza totalmente la parte final de aguja ante la imposibilidad de poner algo decente en esa roca totalmente crocanti.

En el cuarto largo

En el cuarto largo

La cima

La cima

Para bajar la cosa tiene su gracia. Hay que bordear la aguja hasta el desplomadísimo lado opuesto, ayudados por la cuerda que laza la cima, por la que Jose pasa con una cierta alegría, pero que a mi no me hace tanta gracia (que le vamos a hacer, cada uno es como es).

Volteando la cima y el rapel.

Volteando la cima y el rapel.

Una vez en el lado opuesto se monta el espectacular rapel de la última reunión (parabolts con anillas) de una impresionante vía deportiva que surca ese imponente desplome (Paris-Texas, 7c+, 2 largos). Comenzar el rápel tiene su cosa, ya que con semejante desplome a los pies, te aseguras hasta de si llevas la cremalera de la bragueta cerrada.

El rapel

El rapel

Comienzo a bajar con mi inseparable Shunt por compañero, mientras voy tomando conciencia de lo que me voy separando de la pared y por lo tanto, de lo difícil que va a ser llegar al collado, que va quedando preocupantemente alejado de la linea de rápel. Por lo visto, hay que chapar los últimos seguros de la via Paris-Texas para poder ir quedando más cerca de la pared al final del rapel y que no resulte tan complicado acceder después al colladito.

Demasiado tarde, por lo tanto tendré que ingeniarme algún invento para poder acceder al colladito ya que los intentos de balanceo calgado totalmente de la cuerda y separado al menos 7 u 8 metros de la pared, resulta totamente inútiles. Pero como sabe más el perro por viejo que por perro (¿era así, o no?) me cuelgo totalmente del Shunt, recojo el sobrante de la cuerda de rápel (unos 8-9 metros) y me dedico a lanzarlo contra un pequeño arbusto en la pared. Solo es una cuestión de paciencia, hasta que por fin se engancha en una ramita y tirando muy suavemente de la cuerda llego hasta la pared. Ufff. ha sido curioso todo el proceso, colgando del vacio, a 40 o 50 metros del suelo y dando vueltas sobre mi mismo.

El rapel

El rapel

Una vez en el collado, ya solo queda guiarle la cuerda a Jose para que rapele hasta el collado sin problemas y regresar hasta Rodellar antes de que la calima nos desintegre por el secarral del cauce del rio.

Conclusión. Rodellar esconde una pequeña joya en forma de cuerno de roca imprescindible para romanticos de la escalada como Jose y yo.

  1. Muy buenas Rafa!

    Muchíssimas gracias por la piada, es una via que tengo en mente desde hace mucho tiempo. Espero hacerla en no mucho tiempo. Sin duda soy otro escalador romántico 😉

    Gracias a tu entrada, ahora ya soy más consciente de lo que nos espera.

    1abrazo!

  2. Me alegro. Esa era la intención. Animáos que és de esas agujas que vale la pena subir.

  3. Enhorabuena Rafa!

    Yo estuve en octubre del año pasado preparando el especial “Sierra de Guara” para “El mundo de los Pirineos”, y la verdad es que esta aguja me impresionó con sólo descender al Mascún, y pasar junto a ella de camino a Otín.. impresionante!

    Un abrazo

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